










Propuesta Nro. 056 / Taller de Puntuaciones de ideas
Tensión y su relación con el cuerpo. Destinos del trauma. Abordaje clínico.
Cada vez que el cuerpo, la realidad o la presencia del otro generan sufrimiento, aparece la amenaza de desinvestidura, de muerte. El sufrimiento, en este sentido, es una necesidad y a la vez un riesgo: una necesidad, porque obliga a reconocer la diferencia entre la realidad y la fantasía; y un riesgo, porque cuando el sufrimiento es excesivo, puede provocar la desinvestidura de aquello mismo que lo causa.
Ahora bien, ¿qué entendemos por trauma? El trauma es un acontecimiento que desborda lo que la persona puede enfrentar. En un niño que aún no tiene palabras, lo traumático se deposita en el cuerpo, en la motricidad, en el bloqueo de su evolución neuropsíquica. El aparato psíquico se ve entonces desbordado por la excitación, sin poder llegar a ligar ni simbolizar). “Trauma” significa herida, y en húngaro katastrofak, catástrofe: una herida que puede quedar coagulada en la experiencia. Frente a la amenaza, el cuerpo responde con sus propios recursos: lucha o huida.
El aparato psíquico se estructura como una existencia compleja, que incluye tanto un inconsciente reprimido como un inconsciente producto de la desmentida (Green, 2003a). Esta última opera como mecanismo de defensa y, a la vez, como elemento estructurante de un yo escindido. La desmentida y la escisión se vuelven fundantes del psiquismo.
Destinos del trauma:
Acting out: una transformación del conflicto psíquico en evacuaciones que ocurren fuera del aparato mental.
Somatización: defensa psíquica mediante la cual el sujeto evacúa por canales biológicos los aumentos de tensión que no logra procesar ni soportar mentalmente (Fischbein, 2006, 2007). La enfermedad psíquica seduce el silencio, sustituyendo el sufrimiento anímico por un dolor corporal u orgánico
Pesadillas: Estas son sueños largos y aterradores que despiertan al durmiente, con imágenes vívidas, intensas y poco deformadas. Constituyen una forma de soñar que se incrementa en estados de tensión exacerbada, donde el sujeto experimenta desvalimiento frente a un escenario psíquico persecutorio (Freud, 1976).
Adicciones: constituyen también un destino del trauma (Fischbein, 2007). Se trata de repeticiones de un vínculo narcisista con el objeto, sostenidas en conductas que no pueden detenerse: comidas, sustancias, juegos, ejercicio, trabajo, entre otras. Funcionan como auto-calmantes del yo: inicialmente placenteras, pero luego compulsivas, en tanto el cuerpo demanda el consumo.
Agujero negro: representa la repetición de un estado arcaico de depresión primaria por pérdida del objeto primordial. La tecnología, hoy, parece ocupar ese agujero: llena el vacío dejado por la ausencia de un objeto sustentador.
La actitud y la intuición del terapeuta son fundamentales en el abordaje clínico.