










Propuesta Nro. 031 / Taller de Puntuaciones de ideas
Las ciencias del origen y evolución de la especie humana hablan de un desarrollo organizado, transformación desde estadios muy simples, en un largo proceso evolutivo de millones de años.
La historia de la humanidad es un testimonio de la adaptabilidad y renovación por la resiliencia del soma en conexión con un sistema nervioso central, perfeccionado a través de las eras frente a los agentes perturbadores.
Como un cuerpo extraño en el interior de un molusco bivalvo _ el grano de arena_ envuelto en una capa de sustancias cálcicas, el nácar. Gema similar a una piedra preciosa, que resguarda el molusco de algo ajeno a su naturaleza. Comparable a los sucesos perturbadores de la existencia humana desde los orígenes para dejar vestigios en el cuerpo vivo: el nácar de las huellas genéticas.
El psiquismo se engendraría de las cicatrices del pasado, desde los tiempos arcaicos hasta la modernidad. Marcas resultantes de los obstáculos de los devenires traumáticos correspondiente a un enigmático fenómeno de la vida pulsional, el masoquismo erógeno. La expiación por la culpa de una excitación sexual martirizante, la de la “Diosa madre” y su hijo consorte, los de la díada de la madre fálica de los primeros años infantiles y del principio de la humanidad.
Las diosas madres son figuras arquetípicas que encarnan la fuerza creadora, la fertilidad y la conexión con la tierra, aunque su esencia sea terrorífica y ambivalente. Perteneciendo a las sociedades matriarcales puede nutrir o destruir, proteger o castigar y por la fuerza de ciertos “núcleos instintuales”, al desmentir la castración restaura a través del hijo su poder.
La Eva mitocondrial es un hallazgo de la genética evolutiva en el óvulo, al contener la mitocondria su propio ADN, herencia exclusiva de la madre. Producto de la destrucción de la mitocondria paterna luego del acto de la concepción.
Refiriéndose a la última mujer de la que descienden todas las líneas maternas sin interrupción, del género Homo, que incluyen las especies extintas del Homo neanderthalensis y el Homo erectus.
El “homo sapiens” _ los seres humanos modernos del “ hombre que piensa”_ y cuando no lo hace, resurge el salvajismo de las épocas anteriores a su culturalización. Las específicas de las pulsiones destructivas y de autoaniquilación, de las especies que se exterminaron entre sí, perdurando aún en los genes de los seres con graves falencias objetales, imposibilitados de sublimar los conflictos que resuelven bárbaramente.