










Propuesta Nro. 003 / Puntuación de Ideas
Se distingue así entre complejo y tragedia: el complejo edípico remite a una estructura elaborable; la tragedia emerge cuando ese conflicto es vivido como mandato ineludible. El mito ilustra este pasaje: tanto Layo como Edipo actúan para evitar la profecía, pero sus actos, impulsados por ese saber impuesto, activan la catástrofe. Lo trágico no está en el deseo, sino en la compulsión a realizar una verdad anticipada.
Este riesgo se expresa en la transferencia, cuando el analista queda investido de un saber que el paciente no puede cuestionar. Si el analista no sostiene su castración, si responde desde un lugar de verdad sellada, se convierte en un oráculo que clausura. El trabajo advierte que ciertas intervenciones, silencios o estilos interpretativos pueden operar como actos de poder más que como herramientas clínicas.
Desde esta perspectiva, también se explora el papel de la idealización en algunos pacientes, que buscan en el analista una figura omnisciente para defenderse de impulsos destructivos, envidia y ansiedad persecutoria. Allí, la idealización no sostiene el trabajo analítico, sino que lo obtura, reproduciendo la repetición más que abriendo la simbolización.
Se propone finalmente una figura alternativa al oráculo: el Moisés de Miguel Angel. Frente a la urgencia de actuar, Moisés contiene. Frente al saber que precipita, espera. Ese gesto de demora y elaboración es leído por Freud como una grandeza ética. En la clínica, esta posición encarna la función analítica en su dimensión más profunda: no actuar en lugar del paciente, no saber por él, sino sostener el tiempo necesario para que el saber adquiera forma de palabra y no de destino.