










Propuesta Nro. 081 / Taller de Puntuaciones de ideas
Las situaciones traumáticas graves ponen a dura prueba nuestra escucha analítica, ya que ella debería estar a disposición del paciente y no de la necesidad de representar la angustia que se genera en el analista. Una escucha, desprovista de prejuicios, en el marco de la neutralidad es esencial. Es difícil no dejarse llevar por la angustia que los relatos de los pacientes que atraviesan situaciones graves suscitan, ya que nuestra tarea es escuchar lo que los ellos dicen y no dice, tanto la angustia como los mecanismos de defensa subyacentes. La curiosidad del analista deviene entonces, un elemento libidinal indispensable, en su carácter no invasivo, que revitaliza el campo, dando espacio a lo intolerable pero pensable, y a lo mudo “intolerable”, sin palabras e impensable que queda depositado en el encuadre en la sesión misma y en el silencio del analista, donde, a veces, queda para siempre.
Creo que nuestra escucha debe proponerse como objetivo rescatar al paciente de la compulsión repetitiva del pasado, la situación traumática, que deviene continuo presente, consintiendo la escisión y la depositación de lo intolerable en el silencio de la sesión, para abrir un espacio vital nuevo en el cual recuperar el presente del individuo.
La experiencia traumática crea un espacio inaccesible e irrepresentable que encierra el horror desorganizante de la experiencia misma, que pone en peligro la propia existencia. Esto no sólo lleva el individuo a retornar a las experiencias traumáticas precoces, sino que desencadena procesos de desinvestidura, desobjetalización, desorganización y desintegración graves del funcionamiento y la estructura psíquica y somática. Ello implica procesos de que desencadenan la pérdida, no sólo los objetos internos sino de funciones y organizaciones que involucran el sostén del psiquismo y de la integridad del sujeto.
Desandar el camino de los procesos desobjetalizantes y de la devastación psíquica que de ello deriva es una tarea compleja. Mi hipótesis de trabajo se basa en permitir que lo intolerable se deposite en la sesión y en el analista como propone Bleger (1967) sobre el encuadre, para recuperar la pulsionalidad aún disponible y permitir los requilibrios psicosomáticos y los reajustes identitarios, que le permitan mínimamente reconocer una realidad cotidiana a la cual aferrarse para continuar el trabajo analítico.
Nuestro trabajo se basa en crear un espacio intrapsíquico libre en el cual el paciente logre pensar, pensarse y pensar con nosotros en el vínculo analítico, en el mejor de los casos.
Presidenta: Dra. Mirta Goldstein
Vice-Presidente: Dra. Azucena Tramontano
Secretario: Lic. Juan Pinetta
Secretaria Científica: Dr. Néstor Marcelo Toyos
Tesorera: Dra. Mirta Noemí Cohen
Vocales: Lic. Laura Escapa, Lic. Gabriela Hirschl, Lic. Liliana Pedrón, Lic. Jorge Edurdo Catelli, Lic. Silvia Koval, Lic. Silvia Chamorro y Lic. Perla Frenkel
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Legales
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