










Propuesta Nro. 076 / Taller de Puntuaciones de ideas
- El elevado sentido de autoexigencia para disfrutar y “aprovechar” el tiempo, se relacionaria con la tensión permanente entre Yo y Superyo, cuyo escrutinio continuo seria responsable de generar intensos sentimientos de culpa (conciencia moral), inferioridad e inadecuación (Ideal del Yo). Desde la lógica FOMO, no “aprovechar” al máximo el tiempo, no “capitalizarlo y rentabilizarlo”, se siente inmoral y despierta intensas autocríticas y comparaciones con otros que exacerban este sentido de inferioridad e inadecuación. Las capacidades de disfrute y productividad siempre tienen que estar forzando el límite, la imposibilidad de sostener este mandato genera una dolorosa sensación de que algo falla o funciona mal con uno. La búsqueda de ayuda parece orientarse más a la funcionalidad que al bienestar. Implícitamente, el “antídoto” contra el FOMO sería su opuesto: estar en todas partes a la vez, en un estado de productividad y satisfacción incansable, omnipresente y omnipotente, eludiendo la herida narcisista de renunciar a encarnar el Ideal.
- El mandato de conexión permanente, (temor a la desconexión), seria distinto a la preocupación por la profundidad, cercanía o intimidad de los vinculos, estaria ligado a la posibilidad de quedar fuera de momentos en que los otros disfrutan. Para Brusnwick, el Edipo “designa la situación del niño en el triángulo”. Nos remite a la sensación de intranquilidad e inquietud que invade a la persona que ocupa el lugar del tercero, como excluido y espectador, respecto a una escena primaria intensa y gratificante que siempre está ocurriendo en alguna otra parte, donde él no está pero desea y teme a la vez ocupar el lugar protagónico.
- Para Mahler, el proceso de separacion-individuacion puede despertar angustias intensas, la conciencia de diferenciación precoz implica que el infante se percate de su propia indefensión y vulnerabilidad, enfrentandolo con posturas ambivalentes: crecer y diferenciarse implica exponerse al entorno, pero retornar a la seguridad simbiotica acarrea el peligro de ser engolfado en un funcionamiento indiferenciado.La posibilidad de “perderse a sí mismo” al diluirse las incipientes barreras protectoras del self individual, evoca esta ambivalencia existencial entre deseo y temor a perderse y renunciar a la individualidad para mezclarse con el entorno. El peligro seria que el que falte, desaparezca y haya que extrañar, sea uno mismo, en sus elementos mas auténticos, tocando las fronteras de lo representable, pues alude a no poder habitar un lugar que tampoco se conoce y esta definido como aquel en el que uno nunca está.