










Propuesta Nro. 028 /
Desde hace tiempo existe una proliferación de diagnósticos y tratamientos que se realizan en base a conductas observables donde no se considera la dimensión subjetiva, la historia del niño/a, sus condiciones de vida o las características de su escolaridad. Así, quedan agrupadas diferentes conflictivas psíquicas intra e intersubjetivas en la misma categoría diagnóstica convirtiéndose en “Diagnósticos Invalidantes” en la infancia, dado que se los considera, muchas veces, como “déficit”neurológico con tratamientos que apuntan a modificar conductas, a veces, con medicación .
En vez de preguntarse qué le pasa al niño/a, a la familia, a la escuela y a la sociedad, se responde a lo que dicta la época, que es rapidez y eficacia. De esta manera, se reduce la complejidad de la vida psíquica infantil a un paradigma simplificador.
Diagnosticar no implica etiquetar en cuadros fijos, sino detectar dificultades tempranas para poder intervenir en ellas.
Se trata de diferenciar entre trastornos en la constitución del aparato psíquico, manifestaciones que muestran dificultades en el camino de la subjetivación y síntomas neuróticos, determinados por un conflicto intrapsíquico. Delimitar cuáles son las múltiples determinaciones y conflictos que están en juego, qué incidencia tiene el funcionamiento psíquico de aquellos que lo rodean y qué defensas se han estructurado en ese niño/a.
En síntesis, construir un diagnóstico en psicoanálisis implica un proceso atravesado por la transferencia con ese profesional y/o institución y se puede modificar en ese recorrido. Demanda tiempo y disponibilidad de parte del terapeuta y de la familia.
En dicho proceso, tendremos en cuenta los aspectos intrapsíquicos del niño/a y de los padres, los aspectos intersubjetivos y transubjetivos.
Si consideramos a los niños y a las niñas con un psiquismo en estructuración, donde los funcionamientos no son estáticos, las intervenciones estructurantes serían posibilitadoras de movimientos fundantes en un proceso de constitución psíquica. De esta manera, los diagnósticos tendrían que funcionar como brújulas orientadoras, por ende, serían dinámicos y podrían sufrir transformaciones.
Se presentará viñetas clínicas de primeras entrevistas con los padres con sus respectivos motivos de consulta.