










Propuesta Nro. 018 /
Diálogo entre profesionales de la salud mental, las instituciones y las universidades”.
A partir de la consulta por un niño de 4 años, diagnosticado con trastorno del espectro autista, se presenta las entrevistas iniciales de un proceso terapéutico y los caminos que la analista intenta recorrer para abordar la complejidad de la consulta.
Nos preguntamos ¿Que representa para los padres el síntoma del niño? ¿Qué representa para el niño/a el síntoma? ¿Cómo pensar nuestra práctica clínica hoy?
En el seno de las relaciones familiares, la consulta por un niño da cuenta de algo que está en tensión y que provoca dolor en los padres. Ellos traen a la entrevista su “historia oficial” acerca del síntoma y del padecimiento familiar que este provoca. Desde una perspectiva filosófica, Deleuze G. propone que el síntoma sería esas líneas de fuga que buscan otra trayectoria para salir de la micro política cotidiana cuando esta resulta agobiante. Sería un modo de rechazar el papel que le ha tocado en el guion, no entrar en ese papel que ya está determinado. El “NO” sería una expresión mínima de resistencia y también es un acto comunicativo de desacuerdo que habilita al que lo dice a estar en condiciones de decir.
Consideramos que la educación como campo social es inseparable de la institución “familia”, que carga con la responsabilidad de conformar un sujeto acorde a un ideal. Suele acontecer que se espera que los padres cumplan con una demanda imposible y cuando no lo consiguen serán juzgados y culpabilizados. Quedando expuestos a una exagerada demanda de aquello de lo que, en verdad, debe ocuparse el campo social creando prácticas de cuidado y bienestar.
El psicoanálisis y nuestra práctica, al igual que la educación y la familia, es una institución no autónoma que forma parte de otros discursos que tiene efectos de comunidad y en la comunidad.
La patologización “exprés” nos interpela y nos convoca a involucrarnos con las infancias ya que resulta imprescindible suspender lo que etiqueta y captura la subjetividad del niño por los efectos que conlleva. En este caso en singular resulto necesario ampliar el “zoom” de la cámara e incluir a los actores de otros espacios y disciplinas implicadas. Mis intervenciones estuvieron dirigidas a salir de la lógica del UNO que no admite la multiplicidad, lógica según la cual es esto o lo otro, no hay cabida para la diferencia. Resultó complejo romper y conmover aquellas cuestiones que fueron presentadas de forma hegemónicas, cerradas y rígidas hacia una transformación subjetiva posible.
Bibliografía
-Aulagnier, P. (1988). La violencia de la interpretación. Buenos Aires: Amorrortu.
-Bleichmar, S. (1990). La construcción de la verdad en análisis. Revista de la Asociación Escuela Argentina de Psicoterapia para Graduados, 16.
— (1999). Clínica psicoanalítica y neogénesis. Buenos Aires: Amorrortu editores.