










Propuesta Nro. 017 /
La anorexia es uno de los trastornos de la conducta alimentaria que remite mayor complejidad. Vemos que, en los últimos años, se ha evidenciado un incremento en la cantidad de casos reportados con dicho diagnóstico. Siendo este un trastorno multifactorial, en cuyo origen pueden ubicarse factores sociales, familiares, biológicos y psicológicos, que se interrelacionan de manera particular en cada paciente.
El presente trabajo se propone indagar, desde el punto de vista psicoanalítico, sobre la relación entre la distorsión de la imagen corporal en niñas púberes con anorexia y la vivencia ominosa característica de la pubertad, entendida esta última como un modo de procesamiento psíquico específico que se da frente a la sensación de desconocimiento, extrañamiento de un cuerpo diferente al infantil.
Desarrollaremos las cuestiones relacionadas con las posibles fallas en la organización y reorganización psíquica de la imagen corporal novedosa propia del periodo de la pubertad, para luego relacionarlo con la distorsión de la imagen corporal, síntoma muy significativo en la anorexia.
La pregunta que guía este trabajo es ¿Cuál es la relación entre la vivencia ominosa y la distorsión de la imagen corporal en niñas púberes diagnosticadas con anorexia? Ya que hemos observado que el fuerte impacto que producen los cambios corporales, somato instintuales, en el período de la pubertad, generan cierta dificultad en estas pacientes a la hora de construir y re construir el registro del propio cuerpo.
Conclusiones:
• La vivencia ominosa se caracteriza por describir una sensación de desconocimiento de un cuerpo diferente al infantil.
• Cuando el proceso de metabolización de los cambios somato instintuales falla, no se logra su re-presentación psíquica. El proceso puberal puede verse obstruido y devenir en patológico, siendo una de las manifestaciones la anorexia.
• Aquello que debería ser transitorio (en tanto resulta esperable en la pubertad) en la anorexia se cronifica y la reorganización de la imagen corporal resulta fallida, la percepción del propio cuerpo se halla distorsionada, adviene la distorsión de la imagen corporal, propia de la anorexia.
• Dicha falla en la metabolización de la vivencia ominosa conlleva que los cambios somato-instintuales persistan como soma, viéndose dificultada su dimensión psíquica, es decir como cuerpo.
Esto se encuentra estrechamente ligado a aquello que proponemos como novedad, en la anorexia hallamos una nueva modalidad de articulación: lo no propio y no familiar.