










Propuesta Nro. 030 /
En este trabajo, se reflexiona sobre el valor que los niños y púberes asignan a su espacio analítico. A través de diversas viñetas clínicas, se muestra cómo los pacientes valoran su espacio terapéutico, lo consideran propio y lo protegen a pesar de ciertas resistencias.
Por ejemplo, Bauti, de 12 años, muestra su ambivalencia con espacio terapéutico al cual reconoce como especial; Facu, de 4 años, muestra su espacio como propio y no compartido con su familia; María, de 16 años, destaca su tiempo-espacio para pensar-pensarse sin ser juzgada; Carla, una niña de 7 años, se siente segura en su espacio terapéutico para contar lo que considera que ni su madre le creerá y Luli, de 6 años, percibe desde el comienzo que se trata de un espacio distinto que los otros conocidos por ella.
El espacio analítico, según varios autores, entre ellos M. Klein, D. Winnicott y W. Bion, no sólo es un espacio terapéutico, sino también un lugar donde el niño puede construir su capacidad de pensar y pensarse. A esta internalización del espacio se arriba no por medio una explicación del encuadre terapéutico (que siempre está) sino por una "comprensión real", vivencial, que excede el campo lingüístico y que permite al niño crear una mente propia.
La intervención psicoanalítica en edades tempranas, tiene un impacto fundamental en el desarrollo emocional y psíquico de los niños, dejando una huella duradera. Estas viñetas ilustran cómo los niños descubren y valoran el espacio analítico, reconociéndolo como un lugar seguro para pensar, más allá de los adultos significativos. De este modo, se resalta el potencial valor preventivo y transformador de la terapia en niños y púberes.