










Propuesta Nro. 041 /
Los chicos crecieron en medio de las redes sociales, en donde la imagen y el aspecto, son lo más importante. Así apareció el skincare o la llamada cosmeticorexia, que describe la obsesión por la belleza y el uso excesivo de productos cosméticos , en un momento transitorio en la adolescencia o, en otros casos, como expresión de otras patologías de fondo El uso de filtros y la exposición constante a imágenes editadas pueden distorsionar la percepción de uno mismo. Como todo, si se transforman en una obsesión no son beneficiosos. Pueden generar preocupación, angustia, ansiedad, insatisfacción, tristezas, ya que intentan una búsqueda ficticia de una belleza, juventud y perfección irreal.
La autoestima es producto de una construcción, y la mirada tiene un valor fundamental en la constitución del sí mismo. Cómo uno es mirado. La mirada del otro significativo otorga al niño valor, existencia y significación. Organiza un modo particular de mirar – mirarse – mirar al mundo. Hay que tener la capacidad de mirarse con los propios ojos para no quedar atrapado en los “modelos a seguir”.
Algunos consideran q realizarse procedimientos esteticos pueden ayudar a mejorar la autoestima .
Hay que diferenciar entre ciertas cirugías reparadoras o estéticas, con una mirada objetiva corroborada por un especialista, que pueden favorecer la autoestima; de casos con una imagen distorsionada del propio cuerpo, con una conflictiva profunda, que lleve a una búsqueda ilusoria y constante de intervenciones estéticas que no lograrán solucionar desde lo externo un problema interno.
Es importante reconocer que la belleza es diversa y subjetiva, epocal, que la belleza interior no es la belleza física. Fortalecer la confianza en sí mismo, enfocándose en las cualidades personales, habilidades y valores internos. Preservar la identidad, la singularidad de cada uno. Fomentar una relación saludable con la belleza y el cuidado personal.
Existe un vínculo preocupante entre las redes sociales y trastornos como la atelofobia, el miedo crónico e irracional al fracaso y la imperfección. “Es interesante explorar el tema de la exigencia de perfección y el miedo a no alcanzarla lo suficiente, un problema que afecta a miles de personas en todo el mundo”.
Este trastorno se manifiesta en lo que algunos llaman “síndrome de Barbie”, donde la búsqueda de una imagen perfecta, que en su momento se reflejaba en una muñeca, ahora se proyecta en los perfiles de redes sociales. , “El problema es que, aunque se reuniera tales parámetros, igualmente las llevarían (a las mujeres) a experimentar inseguridad en su día a día”.
La pandemia de COVID-19 exacerbó esta problemática al trasladar la vida cotidiana a las pantallas. Con el aumento de las videollamadas y la vida social virtual, la percepción de la propia imagen cobró una nueva relevancia.