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Propuesta Nro. 038 / Entramado clínico

jueves 04 de diciembre / Inicio de la actividad: 09,00 (Finaliza: 10:30)

08:00 NY / 07:00 PE, EC / 06:00 MX / 12:00 POR / 13:00 SP, IT


(Actividad realizada en Sala 305/306 / 3er. piso / Zoom)
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Presenter/s: , Marcelo Toyos (APA), María Inés Cittá (APA), Liliana Pérez de Szulman (APA), Graciela Lanfir (APA), Graciela Campins (APA), Gloria Cordeu (APA). , Laura Palacios (APA), Carlos Barredo (APdeBA), Alicia Anzuola (APA), Juan C. Cosaka (APA), Margarita Szlak (APA), Osvaldo Canosa (APA), Raúl Neuman (APA) y Silvia Guarrera (APA)
Chair: Graciela Lanfir



Resumen







Ampliación:

CUERPOS QUE BUSCAN ESCRITURA. ERIC LAURENT Y OTROS. Instituto clínico de Buenos Aires /Paidós

(Pág.19) “EL PARTENAIRE ANALISTA – Mariana Santoni

                                              Su pasión, la del transexual, es la locura de querer liberarse de ese error, el error común que no ve que el significante es el goce y el falo no es más que su significado.   JACQUES LACAN.

 

(Las itálicas del discurso del analizante son nuestras).

Se trata de un paciente de 16 años que está en entrevistas preliminares […]. Aquí se ubicarán tres momentos del recorrido.

 

LAS VOCES: ¿ESTOY LOCO?

Desde la primera entrevista refiere escuchar voces:

 “Me dicen que les dé información sobre mí, me preguntan qué hice el sábado. Las escucho todos los días, estoy hablando con usted y me interrumpen, no puedo hacer oídos sordos, me dicen estás bajo mi control”.

No puede precisar desde cuando las escucha, aunque hace tiempo de esto.

_Mi hipótesis es que consulta en el momento donde las voces se han vuelto un signo, en el punto donde la voz irrumpe como intrusiva, rompiendo con su arreglo anterior. Además, hay un dato en relación con la privacidad que lo mueve a consultar en este   momento:

Yo antes hablaba por dentro mío y sí tenía mi privacidad, después no, por eso vengo. Empecé a escuchar una conversación, como si mis amigas me preguntaran cosas con el pensamiento, nadie hablaba y yo contestaba. Usted que sabe cosas de la mente, ¿eso es así?, ¿usted qué haría?, ¿estoy loco?”.

__ Intervengo diciendo que aquí la cuestión no es abrir juicios sobre estar loco o no, que la clave es explorar su mundo, qué dicen las voces, qué significa eso para él, y especialmente en qué lo afecta.

La siguiente entrevista trae un escrito sobre lo que le dicen las voces y me lo deja. Escribe:

Yo estaba en la fiesta y me hablaban, me preguntaban por Damián, me pedían que les cuente cuando me vestí de mujer. Yo les decía que no había hecho eso, y me decían que si no lo había hecho me parara en un pie y dijera no con la cabeza.  Le pregunté quién es, qué quiere. Me responde: “divertirme. Quiere molestarme, me dice: “¿Cuál es tu debilidad? Escribí mal, Mareate.”.

Se le pregunta sobre lo que escribió:

Yo una vez me vestí de mujer, para salir con una amiga, tenía catorce años. Hay una confusión, a mí me gustan los hombres. Desde segundo grado de la primaria un chico me gustaba; no le dije porque me daba vergüenza”.

__ ¿Vergüenza?

Paciente: “Para mí no es normal, si soy hombre me tendría que gustar la mujer… es que ya me he criado así, entre mujeres, con hermanas mujeres. Se lo dije a mi mamá, que no existe Damián, sí hay un Damián se confundieron de nombre. Damián es de hombre, por lo tanto, no existe.

__ ¿Es el nombre el problema?

P. “No, yo soy el problema, trato de funcionar, me miro al espejo todos los días. Sé que puedo salir solo, con la ayuda de ustedes.”.

__ ¿Cómo podemos ayudarte a salir?

P. [llorando] “Sentís que no entrás en el mundo, no sos de la naturaleza. Dios hizo a un hombre o a una mujer, no hizo un tercer sexo”.

__ ¿Y tenés alguna idea de por qué Dios te hizo así?

P: Me sentía una nena siempre, a los cuatro años quería aritos. Yo me dí cuenta de que aclarando este tema tal vez se me vayan las voces, eso analicé yo, siento mucho dolor”.

__ Contame sobre ese dolor.

P: “Cuando empiezo a hablar de esto tengo ganas de tirar todo, ¿Qué pasó que me cambiaron? ¿El cerebro, el alma, se me metió un espírítu? Yo tuve un episodio de confusión en mi vida, que puede haber alterado mi sexualidad. Tenía seis años y el trece, me manoseó”.

Sitúa así una primera forma de causalidad, ubicando que esto le ocurre “porque a los seis años hubo una manoseada” Arma una idea delirante “me cambiaron, se me metió un espíritu”. Estas ideas no logran regularlo.

P: [llorando] ¿Por qué tener que gastar plata? Yo no quiero ser travesti, pero es a lo que voy a llegar. Quiero remediar las cosas para sentirme en este mundo.

__ ¿De qué modo se podría remediar?

P: “Me gustaría ser mujer, poder tener una personita en la panza. Me siento como único, no encajo en la sociedad, me hacen sentir que se están burlando.

Por otro lado, en la misma entrevista les da otro estatuto a las voces: “Nos conectamos con la mente con mi novio, como si yo lo escuchara hablar, es telepatía; para mí no es un problema si me puede escuchar”

P: Y… es como si usted me leyera los pensamientos, me gustaría que no se me escape nada de mi pensamiento. Como que es una espía. Como si yo estuviera dentro de usted y veo como si estuviese saliendo. ¿A usted que le parece? ¿Usted qué dice?

__Le digo que no puedo saber sus pensamientos ni estar dentro de él, y le pido que sea él quien hable de esto. Parece aliviarse.

P: y agrega: “Me da miedo no tener mi propia privacidad. Yo siento que no es mi mente sola, sé que es usted, es su voz y usted no mueve los labios. Usted puede saber más de mí de que yo cuento con mi boca. ¿Todo está formado por mi propia mente?”.

__ Respondo que no lo sé. “Yo solo puede enterarme de algo si vos me lo contás, yo no tengo esa capacidad de conectarme con los pensamientos, sos vos el que me tenés que explicar”.

Enuncia su saber respecto de las voces. Considera que, si aclarase el tema de su sexualidad, las voces desaparecerían. Comienza a hablar de su sexualidad, ubicando como síntoma la identidad sexual.

P: Yo no quiero ser más Damián, me gustaría ser una mujer. Yo quería decirle si me puede analizar, yo necesito ayuda en éste cambio. Que alguien diga si el vientre de mi mamá se equivocó. Que usted me analice y me diga si soy hombre o mujer. He visto casos en televisión. N, que tanto lo estudiaron y se dieron cuenta de que no era una mentirosa, que era una mujer encerrada en un cuerpo de hombre. El estado le pagó la operación de sexo. Era un error. Soy una mujer porque me siento una mujer, pero no es lo mismo que un profesional me lo diga, el cuerpo es un hombre, pero mi mente es una mujer.

__ ¿Cómo lo sabés?

P: Me siento una mujer desde chiquita, jugaba con muñecas, le sacaba la ropa a mi hermana. Antes mi mamá no me podía aceptar. Yo le voy a dar nietos, pienso alquilar un vientre y poner mi material genético. No me gustaría fecundarlo yo, nunca tocaría a una mujer. ¿Usted sabe hacer análisis de esto? Porque yo soy una de ellas, me siento mujer.

__ Hablemos entonces de esto, de que te sentís una mujer.

P: Mi cuerpo, sin mi miembro, sacármelo, trabajar para juntar plata, a los dieciocho tendría mi mayoría de edad y ya está, empezar a ser Celina. Me da miedo porque Dios quiere un hombre y una mujer no un tercer sexo. Pero yo tengo la certeza de que quiero ser una mujer, pero lo que hay entre las piernas no corrobora, por eso vamos a reformarlo todo para que corrobore. Soy una mujer encerrada en un cuerpo de hombre.

Se interroga su certeza respecto de que su cabeza es de mujer.

Siempre me pregunté por qué no fui una mujer. A los cinco años me gustaban los nenes. Mi papá es tan machista que me veía jugar con muñecas y me decía que eran monstruosos. Yo siento que usted me habla y me acaba de decir: estamos todos bien”

Vuelve a ubicar al analista en el lugar de la voz, una voz pacificadora. A lo largo de este primer tiempo va realizando un trabajo con las voces. En el plano transferencial ha ubicado al analista como partenaire dirigiéndole interrogantes respecto de esas voces: “Es así”, “¿estoy loco”? Trae en un escrito lo que le dicen las voces y me lo deja, lo que constituye una cesión del objeto voz.

Si bien la transferencia está en un punto vacilante, el lugar que ocupa el analista en sus voces tiene un estatuto pacificador. A la vez realiza un trabajo de diferenciación de los estatutos de las voces. Distingue las voces intrusivas que lo molestan, se burlan y las voces que le permitirían cierta regulación del goce, a las que llama telepatía. Luego de este periodo de diferenciación, ya no vuelve a incluir a la analista en sus voces.

 

EMPUJE A LA MUJER: MUJER POR DENTRO.

Eso de operarme me da miedo, Dios me mandó así, pero en un futuro si lo haría, cuando termine de estudiar. Me gustaría ser odontóloga, cirujana o contadora. Me gustaría que me diga Celina. ¿Qué libro me recomienda para leer? ¿No tengo privacidad en mi cabeza? ¿Me lo pueden escuchar?

__Le pido que explique cómo es esa no privacidad.

P: “Siento como hipnotismo, como que se meten dentro de vos o te sacan de tu cuerpo, como si hubiera un ser más denso que nosotros que pudiera atravesarnos”.

__ ¿Cuál es tu idea, para qué lo hace?

P: “Para molestar, hay gente que sabe manejar para sacarle información, con la mirada te impacta como un láser, se me mete por adentro. ¿Existe eso? ¿A usted le pasa? Me hace doler los ojos. Mire me pinté las uñas, se me ve la mano más de señorita. Aunque me opere nunca voy a ser una mujer porque siento que Dios no me hizo así.”.

__ ¿Entonces?

P: Seguir en la postura en la que estoy, seguir pareciéndome a una mujer, quiero que todo surja de mí, de a poco, que surja de adentro, que surja de mi personalidad, no en el cuerpo.

Subrayo la línea de la personalidad diciéndole: “Exactamente que surja en tu personalidad. De eso se trata”. Ante esto afirma lo siguiente:

“Ese es mi único problema, estoy entre la espada y la pared. Dios me hizo un hombre, pero yo no quiero ser un hombre porque no tengo hombría”.

Ante lo cual insisto en que se trata de la personalidad y corto la sesión.

 

En otra ocasión vuelve a decir que Dios lo hizo hombre. Le pregunto cómo lo sabe. Porque tengo el miembro masculino. Soy una mujer encerrada en un cuerpo de hombre, mi ser de adentro es una mujer, me gusta charlar con amigas, depilarme, y no lo de hombre que es guarango Desde los nueve años rechazo mi sexo, pero siempre he estado presionado por lo de Dios, yo no entiendo a Dios, por qué me hizo hombre si realmente quiero ser mujer. Me hice unas amigas en otro barrio, ellas me dicen Celina. En mi casa no, mi mamá no acepta el tema de mi sexualidad, decía que yo le daba asco. Aprendí que no le tengo que contar, es como si llevara todo el tiempo un peso en la espalda. Me siento mortificado por ser hombre, porque soy las dos cosas, mujer por dentro, pero por fuera soy hombre.

Le pregunto cómo sabe qué es una mujer por dentro.

Continúa: “Porque lo siento siempre que estoy con mis amigas pensamos lo mismo, entonces mi pensamiento es de mujer”

En una entrevista llega diciendo que quiere cambiar su nombre por el de Celina en el DNI. ¿Qué significa para él cambiar el nombre?

Que se está haciendo realidad un paso que pensé que nunca iba a llegar. Vuelvo con partida de nacimiento nueva, volvía a nacer. Yo quería que mi mamá me pusiera ese nombre pienso que me estoy imponiendo a ella al cambiarme lo que ella me dio. Mi papá retrocede, yo soy el dolor de mi papá, me dice: “Vos tener que ser lo que quieras cuando yo no esté, pero mientras yo esté hay que respetarme: que me vista de hombre. Para mí una mujer completa es la que puede dar vida, quisiera guardar mi esperma para tener un hijo que salga de mi ser. MI papá no tiene muchos parientes con su apellido. Me dice: “Vos tenés que seguir mi apellido “, Le quitaría el material genético a una mujer para poder ponerle mi apellido y no sentir ese peso de mi papá en la cabeza, así lo callo a él. Yo siempre fui “su machito”, único hijo varón, el único que va a dejar descendencia. Lo estoy desafiando desautorizándolo, mandándome sola. Trato de complacer los deseos de mi papá, pero yo quiero ser mujer, las mujeres son todas competitivas, pero yo no lo soy”
 

“¿Por qué no sos competitivo?” interrogo.

Soy transexual, es enfrentar la realidad y sentirme mujer, cómoda con mi cuerpo. Yo no compito con una mujer, me pisa la cabeza. Yo no tengo una mujer encerrada en este cuerpo y no la encuentro en este cuerpo, por tener eso, pene; estoy atrapada en otro cuerpo, y yo sí me voy a operar, no tengo dudas.

Le digo que, por el momento, como hablamos alguna vez, ese cambio puede hacerse en la personalidad, y le propongo que hablemos de esa mujer, de cómo sería. Se entusiasma con la propuesta y afirma que “es educada, sincera, no sabe mentir, es muy inocente, no puede hacerle daño a nadie. Sumisa, callada, buena, dulce “A la siguiente entrevista refiere estar escribiendo un diario íntimo, a partir de lo hablado la vez anterior.

Lo empecé el otro día, tengo que dejar las cosas en claro, yo me siento mujer, lo siento, estoy sensible, soy mujer. Se me acaba de ocurrir que yo me siento mal porque mi papá es el que me tira abajo, yo no puedo odiarme. El odio es a mi papá, porque él quiere un hombre. Yo no soy homosexual, me defino como transexual, como una mujer, no travestido, que tiene su miembro y lo quiere usar. Yo no lo quiero a mi miembro, no lo miro, hago pis sentada, lo rechazo.

Este segundo periodo parece tener un carácter estabilizador, caracterizado por una disminución de la producción alucinatoria y un avance del empuje a la mujer. Ya no incluye al analista en sus voces, habla muy poco de ellas, y en su lugar privilegia el tema de ser mujer. A partir de la fantasía de cambiarse el nombre en el DNI y de su producción escrita, el riesgo del pasaje al acto por la vía quirúrgica parece acotarse.

 

SER MEJOR MUJER

P. Ya no escucho las voces.  ¿Usted me ve mejor la cara? Me depilo con cera. Celina fue la que impulsó el cambio, o me aceptan o me aceptan-

Interrogo qué significa.

P. Se animó a ponerse más rebelde. Me decían que no me pinte las uñas, que no use pantalones ajustados, yo igual me pinté, me compré yo mis maquillajes. Yo sé bien lo que soy, una mujer, y es mi meta cada día mejorarme un poco más, mejorarme, ser mejor mujer. Uno necesita críticas para construirse mejor, ropa…

Intervengo retomando su palabra. “Construirte mejor en tu personalidad”.

P. Sí, las acciones, las formas de dirigirme. He avanzado, ya no me tiro abajo. Yo salía de casa sintiéndome relinda y al escuchar comentarios hirientes…ya no queda adentro, ya no es un ataque

¿Qué más has podido construir de su personalidad?

P: No ser tan grosera al hablar, o tan torcida al sentarme; estoy siendo más suave al hablar, al tratar una persona: Me siento acompañada por mi novio, siento que ya no estoy enfrentando sola las cosas. He estado en su casa, tengo que limpiar, hacer la comida. Y o era muy nerviosa de entender todo mal, atacada, como que me estaban insultando, muy a la defensiva. Es animarme a probar cosas nuevas. Hoy me pinté las uñas de verde cuando siempre me pintaba de negro. Era un poco reprimida. Ese punto ya no me afecta. Y la forma de dirigirme, ser más educada, era re boca sucia. Ser más reservada en mis cosas, poder estar más sola.

Antes siempre necesitaba una amiga para hablar. Ahora le es suficiente saber sus cosas y poder guardarlas. Le pregunto por el diario íntimo.

P: Tuvimos una discusión con mi mamá, me echó de la casa, quedó el diario en mi casa. Me acuerdo de lo que había escrito; era más que un diario una forma de proyectarme día a día, de verme a mí un poquito más avanzada, mejor, que cualidades quisiera tener. Era proyectarme en describirme a mí misma.

Le digo que me resulta muy interesante esa idea: proyectarse a sí misma.

En este último periodo ya no escucha voces, y ya no hace referencias a la cirugía. En este sentido, a partir del recorrido del análisis, se ha logrado por el momento volver asintótica la vía del pasaje al acto en lo real (cirugía), y ubicar el ser mujer como “cada día mejorarme un poco más”.

 

 




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