Parir con barbijo




Parir con barbijo


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Propuesta N° 005

martes 01 de noviembre / 19,00

18:00 NY / 17:00 PE, EC / 16:00 MX / 22:00 POR / 23:00 SP, IT

Zoom Finalizado

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Presenta/n: M. Paula Yapur (APA).
Conducción: Malena Young



Resumen

Con "parir con barbijo" como título, me hago eco de numerosos relatos de nacimientos durante la pandemia que usaron esta expresión. Dentro de esta denominación que surge espontáneamente en las redes sociales, queda englobada no solo la eventualidad de la imposición por razones sanitarias del uso del barbijo por parte de la gestante en la sala de parto, sino también otras situaciones que rodean a este evento trascendental. ¿Cómo interviene la cultura sobre el parto cuando las fuerzas de la naturaleza se tornan amenazantes? Animismo, pensamiento mágico, impulsos matricidas y filicidas se despliegan en escena. Espero que la revisión de la bibliografía, y el intento de comprensión de lo que vivimos recientemente a través del pensamiento psicoanalítico ayude a realizar prevención en caso de volver a enfrentarnos a nuevas crisis.






Ampliación/Descripción

Introducción

Durante el aislamiento social preventivo y obligatorio “parir con barbijo” fue la frase usada por las mujeres para relatar su parto en las redes sociales. Gestar, parir y vivir el puerperio en pandemia tuvo  modificaciones significativas. 

Mi propósito es estudiar cómo reacciona la cultura ante el parto, un acontecimiento social de particular potencia instintiva, cuando el medio se torna amenazante para todos. 

La tendencia mundial de aumento de  violencia obstétrica se observó en el aumento de las tasas de cesáreas durante la primera y la segunda ola de contagios de Covid. Además las mujeres asistieron solas a estudios y consultas. En algunas instituciones les impidieron estar acompañadas durante el parto, en otros casos se denuncia utilización de inducción y de episiotomías para acelerar el proceso, evitación de la práctica piel a piel, interferencia en la lactancia y separaciones de hijos de sus madres.

La indicación del uso del barbijo durante el parto fue unánime, indiscutida, lógica (una incomodidad necesaria). No hubo lugar para hablar de los temores que eso causaba. Un miedo con pocas posibilidades de ser hablado para disminuir su potencial traumático, buscó una vía de escape a la represión, las redes sociales. Este miedo al barbijo, contenía otros temores como el temor a no poder trasladarse el día del parto, a ser intervenidas, a estar solas, al contagio, a ser separadas del bebé.

En resumen temor a la soledad y a la muerte de la madre, del niño o de ambos. Los temores conscientes a la soledad están relacionados con temores a la separación y vivencias de desamparo. El temor a la muerte tendría un importante componente hereditario, y se agudiza en la cercanía del parto por reactivación del trauma de nacimiento y  sentimientos de culpa no resueltos hacia la propia madre. "La mujer identificada con su hijo, vive a través de él todo el temor de separarse de su madre.” (Langer, 1980, pág. 204)

Con la embarazada y el equipo de profesionales atemorizados, se delineó un terreno particular con paranoia aumentada.

 

Desarrollo

El parto es un hecho en el que confluyen con plena potencia la naturaleza instintiva y la cultura. Al desplegarse el proceso fisiológico, se activan distintos mecanismos de defensa en la mujer, que  desencadenan respuestas específicas (a veces hostiles) por parte del equipo, más aún si se suma  una presión agregada desde el ambiente. 

“El parto es un hecho social, en el que se incorpora al medio un nuevo ser humano” (Soifer, 1973, pág. 80).  Según la situación que esté atravesando esa sociedad, el parto sufrirá modificaciones. 

El control sobre la naturaleza se nos evidencia imposible ante la aparición del Covid, que estimula en nuestra mente el funcionamiento mágico. Ponemos a su servicio la racionalización. "En esta edad de grandes progresos científicos y de filosofía materialista, los espíritus y demonios del parto reaparecen en una nueva forma", (Deutsch, 1971, pág. 196). 

Pero…¿por qué este temor animista llevaría a un  aumento de cesáreas?. Desde la lógica racional, la asepsia es más controlada y  no hay que esperar a que el parto se desencadene, disminuyendo así el tiempo de exposición.  Existen fantasías de desplazamiento de abajo hacia arriba en el uso del tapaboca, y una fuerte asociación del tapaboca con la ropa interior. ¿Será que existe una confusión boca- vagina, pensándose inconscientemente que la mujer pueda contagiar al médico durante el parto, mediante una exhalación vaginal imaginada por él? Un gran antecedente de esta confusión y desplazamiento lo vemos en la fantasía de vagina dentada ante el temor a la castración. Hay un interesante dato de Frazer: "para los alfures de célebe, la mujer está obligada a mantener la boca cerrada todo el tiempo  que dura el parto.” (Frazer, 1980, pág. 220). Creen que el alma de la madre puede escaparse por la boca durante el parto, y que los animales pueden comerse el alma del niño.

Siguiendo la secuencia asociativa: Alma=Ánima=Espíritu, estos espíritus son fácilmente confundibles con un virus de transmisión aérea. Frazer ve en frases  como "tener el alma en los labios" la idea de que el alma puede escapar por la boca, como el virus/espíritu que puede entrar y salir por los mismos orificios.

Estas creencias primitivas son formas arcaicas de manejo de la agresión, de las proyecciones hostiles, y además de  reaparición de fantasías canibalistas. En el fondo de estos intentos de control, está la envidia masculina a la mujer por su capacidad de dar vida y al niño, encarnación de la vida nueva. 

En la asepsia del quirófano incrementada por el barbijo, se esconde el resurgir animista, que oculta temores “a los malos espíritus que pueblan los lugares donde paren las mujeres" (Deutsch, 1971, pág. 193) y que podrían llevarse la vida de la madre, del bebé y hasta incluso del padre. Y si ese espíritu se vuelve más potente y no solo amenaza a ellos tres, sino que amenaza a todos, ¿Cómo respondemos? 

Estamos en condiciones de contestar que respondemos con conductas matricidas y filicidas que son ejercidas a través del control en las instituciones. Si a esto se suma una mujer atemorizada, aislada de sus afectos, que ve en la figura del médico obstetra a un padre todopoderoso, pocas posibilidades hay de que pueda enfrentarlo en lugar de someterse.

Volviendo al uso del barbijo durante el parto: el temor a no poder respirar parece tener plena presencia antes del parto. Se vuelve una preocupación al final del tercer trimestre cuando la capacidad ventilatoria se ve afectada por el volumen del útero. La mujer tiene dificultad para respirar ante esfuerzos mínimos y la idea de parir con barbijo se presenta como un peligro. Recordamos gracias a los estudios de Helene Deutsch que una vez iniciado el trabajo de parto se reactiva el trauma de nacimiento de la mujer que está por parir. Si en la mujer se incrementa el temor a morir o si siente que el medio que recibirá a su hijo es muy hostil, el parto puede complicarse o detener su avance.  A toda esta tensión se suma que la idea tranquilizadora de reencuentro con el hijo, luego de la separación de la unidad bebé- mamá por el parto, también se veía amenazada, dando lugar a mayor ansiedad y angustia.

Sabemos que la re-unión madre-bebé es la única forma que tiene la madre para recuperarse de la desestructuración yoica por la que pasó, "la madre necesita de la ayuda de todos los que la asisten y sobre todo del contacto con el niño, ver al niño y tenerlo en brazos es la única manera de volver en sí, de recobrar la identidad, perdida en el estado confusional" (Soifer, 1973, pág. 79). ¿Cómo elaborará este pequeño su posición esquizoparanoide alejado de su madre?  “La separación inmediatamente después del parto constituye uno de los más graves atentados institucionalizados contra la salud mental del individuo que se inicia. Sobre todo incrementando extremadamente sus ansiedades persecutorias y perturbando la interrelación madre-hijo” (Rascovsky, 1973, pág. 41). 

Contribuciones al trabajo de psicoprofilaxis en este contexto

Es importante que la mujer sepa, que al acercarse al periodo expulsivo, se encontrará en un estado de conciencia disminuida, inmersa en la conmoción  del proceso, que disminuye la percepción periférica. También pienso que se produce una identificación de la madre con el feto, desplazándose en el periodo expulsivo la catexis de la periferia hacia lo visceral. El mismo proceso ayuda a tener menos percepción del tapabocas.

El trabajo analítico central es analizar el temor primordial a la muerte, asociado con la reactivación del trauma del nacimiento de la mujer y los sentimientos devenidos del temor al desprendimiento entre la madre y el hijo.

La exhibición de la desnudez es temida porque a través de ella se observa el producto de la vida sexual que será inmediatamente castigada por los padres. En caso de presentarse temor a la exhibición de la desnudez, el barbijo puede funcionar de refugio, gracias a desplazamientos de arriba abajo.

Una situación nueva fue la prohibición de visitas en las instituciones. Las parejas  percibieron de manera positiva la preservación de la intimidad. La tranquilidad experimentada en un ámbito en el que recibe cuidados, atenúa el temor inicial a la soledad. Funcionando la institución como un sostén social.

Prestar atención a estos cambios puede ayudar al manejo de la ansiedad de la mujer embarazada. Siempre atendiendo las fantasías individuales y conociendo las fantasías universales. Recordando que “ese temor está determinado por factores múltiples y arcaicos; la tarea psicológica de una parturienta es dominarlo en forma favorable” (Deutsch, 1971, pág. 237).

Palabras finales

Ante el aumento de peligro experimentado en una sociedad desde el mundo externo, es notable la fuerza con que reaparecen signos de control sobre la díada. Aumentan las tendencias matricidas por envidia a la capacidad de dar vida y filicidas por envidia a una vida nueva. Pero es en esa misma sociedad donde se puede luchar contra estos oscuros impulsos que nos acosan desde el inconsciente.

 

Bibliografía 

Deutsch, H. (1960) La psicología de la mujer. Buenos Aires: Losada, segunda parte. 1971.

Frazer (1922) La Rama Dorada. México: Fondo de Cultura Económica. 1980.

Freud, S. (1933)  Por qué la Guerra. Tomo XXII,Buenos Aires: AE.1997

Langer, M. (1951) Maternidad y Sexo. Buenos Aires: Biblioteca de     Psicología Profunda. 1980.

Pedroni, J. (1925) Gracia Plena. Santa Fe: E Colmegna. 1984

Rascovsky, A. (1973) Conocimiento del hijo. Buenos Aires: E Orión. 1974

Rascovsky, A. (1973) El Filicidio. Buenos Aires: E Orión. 1973

Rascovsky, A. Sevilla, A. (1984) Sobre la sexualidad de la mujer. Buenos Aires: Emecé Editores. 1984

Reik, T. (1928) El Ritual, estudio psicoanalítico de los ritos religiosos. Buenos Aires: Editorial Acme agalma. 1995

Rosenthal G., Hojvat M. (2021) Arqueología de la feminidad, Mitos de las grandes diosas. Buenos Aires: APA Editorial. 2021

Soifer, R. (1971) Psicología del Embarazo, parto y puerperio. Buenos Aires: Ediciones Kargieman. 1973

Yapur, P. (2020)  Tapabocas, otro malestar más en la cultura. Buenos Aires: Cipea, XXV Jornada de Accidentología Psicoanalítica.

 




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