La culpa en el triunfo: del ´´Síndrome del Impostor´´a la ´´Acrópolis´´


La culpa en el triunfo: del ´´Síndrome del Impostor´´a la ´´Acrópolis´´

 

Expositores
María Florencia Casettari
APA

Autora
Gladys Lepek
APA

Conductora del TTB

 

Expositores
María Florencia Casettari
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Autora
Gladys Lepek
APA

Conductora del TTB

 



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Propuesta Nro. 005 / Taller de Trabajos Breves

miércoles 08 de noviembre / 19,00

18:00 NY / 17:00 PE, EC / 16:00 MX / 22:00 POR / 23:00 SP, IT

Sala 203/204 (Claraboyas) (2° piso) / Zoom y Presencial

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Presenta/n: María Florencia Casettari (APA).
Conduce/n: Gladys Lepek



Resumen

En este artículo se introduce el fenómeno clínico, actualmente conocido como “Síndrome del Impostor”, con el objetivo de dar respuesta al mismo y sus manifestaciones clínicas a partir de los conocimientos y desarrollos psicoanalíticos ya existentes. Tomando como punto de partida la "Carta a Romain Rolland: Una perturbación del recuerdo en la Acrópolis", escrita por Sigmund Freud en 1936, se busca indagar sobre el abanico de manifestaciones posibles dentro de dicho fenómeno: desde una sensación de asombro y extrañeza pasajera, cuasi anecdótica, que no irrumpe con el deseo y realización hasta un arrasamiento del mismo generando vidas que transcurren entre fracasos y pérdidas o vidas que fracasan al acceder a ese triunfo tan deseado como prohibido.






Trabajo/Idea completa

La culpa en el triunfo: del “Síndrome del Impostor” a la “Acrópolis”

Durante el último tiempo, me he encontrado con diversos discursos de pacientes que incluyen el término Síndrome del Impostor, un concepto moderno que ha ganado popularidad recientemente y que ha sido objeto de muchas discusiones en los diversos medios de comunicación. Estos son algunos recortes clínicos que he elegido para ilustrar el tema que deseo abordar en esta presentación.

Paciente A: Me siento como si no mereciera lo que tengo, como si hubiera llegado hasta acá por casualidad o por suerte, y no por mi propio mérito. Es como si fuera un fraude… creo que lo llaman el Síndrome del Impostor.

Paciente B: A pesar de haber logrado ciertas metas o tener ciertas cosas que antes anhelaba, siento como si no fuera real o como si no pudiera disfrutarlo plenamente. Es como si algo dentro de mí dijera que no merezco estar acá, que soy un impostor que no debería estar en este lugar.

Paciente C: Tengo el Síndrome del Impostor… A veces tengo la sensación de que todo lo que conseguí fue por pura suerte o coincidencia, y no porque realmente lo merezca. Es como si estuviera engañando a los demás y a mí mismo.

El Síndrome del Impostor es definido como un cuadro psicológico que nos hace sentir equivocadamente indignos de los éxitos que logramos, movidos por la creencia de que no estamos a la altura de las circunstancias o de que lo que conseguimos sucede más por azar que por méritos propios. El psicoanálisis, desde hace ya mucho tiempo, ha abordado diversos conceptos que podrían explicar este fenómeno. Hay varios escritos de Sigmund Freud donde los aborda, siendo uno de ellos, la "Carta a Romain Rolland: Una perturbación del recuerdo en la Acrópolis". En esta relata un fenómeno similar al explicado que fue experimentado por él mismo. El objetivo de esta presentación es dar respuesta a las preguntas que surgen en la clínica actual a partir de los conocimientos y desarrollos psicoanalíticos ya existentes.

Una perturbación del recuerdo en la Acrópolis

En esta carta, Freud relata un suceso extraño que le ocurre durante su viaje en Atenas en 1904: “Estaba yo sobre la Acrópolis y abarcaba con mi vista el paisaje cuando de pronto me acudió este asombroso pensamiento: ¡¿Entonces todo esto existe efectivamente tal como lo aprendimos en la escuela?!”. Acompañado por una sensación de asombro y extrañeza, Freud atravesó un estado pasajero de enajenación y despersonalización. 

“¿Por qué tal incredulidad respecto de algo que, por el contrario, promete elevado placer?” se pregunta. Esta actitud le resulta verdaderamente paradójica, por lo que en su carta comienza a preguntarse por aquellos casos, contrarios al desarrollo habitual, en los cuales las personas enferman y hasta llegan a perecer cuando se les cumple un deseo hondamente arraigado y por mucho tiempo perseguido. Tiempo atrás, ya había abordado un caso similar y extremo de personas que, "fracasan al triunfar", en su escrito homónimo.

La culpa originaria


¿Por qué tal castigo que no nos permite disfrutar de nuestros triunfos?

Continúa Freud en su carta… “En la satisfacción por haber llegado tan lejos se mezclaba un sentimiento de culpa, hay ahí algo injusto, prohibido de antiguo. Se relaciona con la crítica infantil al padre, con el menosprecio que relevó a la sobrestimación de su persona en la primera infancia. Parece como si lo esencial en el éxito fuera haber llegado más lejos que el padre, y como sí continuara prohibido querer sobrepasar al padre”. 

¿De dónde proviene ese oscuro sentimiento de culpa? La respuesta que el psicoanálisis aporta y que Freud hace referencia en el párrafo con las palabras “prohibido de antiguo”, es que este oscuro sentimiento de culpa tiene su origen en la tragedia primordial. Apoyado en los estudios antropológicos de la época y orientado por el descubrimiento de las fantasías inconscientes de sus pacientes, Freud desarrolla en su escrito “Tótem y Tabú”, la hipótesis de la tragedia primordial de la humanidad de la que se desprende la culpa originaria. 

Del sentimiento de culpa surgieron los dos tabúes principales del totemismo, el parricidio y el incesto, y sus consecuentes prohibiciones: “No matarás a tu padre” y “No tendrás comercio sexual con tu madre”. Estos tabúes y prohibiciones dieron lugar al inicio de la organización social, la eticidad y la religión. No es casualidad que en la historia individual de cada sujeto encontremos estos mismos deseos, tabúes y prohibiciones. En consecuencia, a través de la filogénesis, el sentimiento de culpa tiene un carácter fatal e inevitable. Una culpa estructural existente en todo hijo ligada a su genealogía y su filiación. Esa culpa ha de encontrar un desenlace, existiendo dos posibles: dentro de la ley como don y deuda simbólica, o en sus bordes como deuda de sangre que sólo puede pagarse con un trozo de vida o con la vida entera. El fenómeno que venimos analizando, podríamos decir, camina sobre la cuerda floja que divide a dichos destinos. En algunos pacientes, así también como en lo experimentado por Freud, lo escuchamos como una sensación pasajera, cuasi anecdótica, que no irrumpe con su deseo ni realización de este. En cambio, en otros, notamos que dicho fenómeno arrasa con todo a su alrededor, dando por resultado una vida llena de fracasos y desdichas, o bien, trabaja en silencio durante años hasta que se accede a ese triunfo tan deseado como prohibido. Propongo dedicar, la última parte de esta presentación, a esta segunda vía, donde no solo hay un sentimiento de culpa sino que ésta se transforma en una necesidad de castigo.

El triunfo prohibido

La clínica nos ofrece algunas manifestaciones en las cuales parece adecuado pensar que sus expresiones están más allá del principio de placer. Estos son los casos, que como decíamos anteriormente, se encuentran más del lado de la segunda vía, donde las personas no pueden disfrutar sistemáticamente de ninguno de sus triunfos, o en un caso extremo, sus vidas transcurren entre fracasos y pérdidas. Estos sujetos encuentran gran satisfacción en su padecer y, aún, lo buscan a modo de castigo. No obstante, no son conscientes de su accionar ni del papel que desempeñan para que esto suceda, atribuyen la razón de sus desdichas a la mala suerte o al destino.

En “El malestar en la cultura” Freud diferencia el sentimiento de culpa de la necesidad de castigo. El primero, que depende del superyó, marca la tensión entre yo y superyó, sintiéndose el yo en deuda, culpable, frente al superyó. En cambio, la necesidad de castigo es una exteriorización pulsional donde el yo que ha devenido masoquista bajo el influjo del Superyó sádico. En “El problema económico del masoquismo” y en “Pegan a un niño” desarrolla esta conversión masoquista de la culpa, que hace a la necesidad de castigo y que determina una desviación importante de la vicisitud del complejo de Edipo que se considera normal. 

La perturbación narcisista, que encontramos en la necesidad de castigo, hace que el sujeto no pueda recibir adecuadamente los dones del padre. Por la tramitación fallida de la culpa sacrifica los frutos de su trabajo y, en consecuencia, su éxito. La envidia inconsciente que, subyace a la necesidad de castigo, tiende a incorporar y retener el don bajo la forma del masoquismo. Experimentándose ya no como una deuda simbólica, sino como una deuda de sangre que sólo puede pagarse con un trozo de vida o con la vida entera.

Palabras finales: De la “Acrópolis” al “Síndrome del Impostor”

Dos experiencias personales fueron las que despertaron mi curiosidad y me motivaron a indagar sobre este fenómeno. Dos momentos en mi vida en los que al llegar al lugar que tanto había deseado tuve una sensación de extrañeza e irrealidad: El primero fue cuando, aún estudiante de psicología, visité la casa de Sigmund Freud en Londres y, el segundo, cuando fui por primera vez a la Asociación Psicoanalítica Argentina. Pensándolas en análisis, mi analista me sugirió que leyera la carta de Freud sobre la Acrópolis, y así fue como se despertó mi interés e investigación por el tema. A raíz del análisis de esta vivencia personal, comencé a detectarlo aún más en la clínica y sobre todo a escucharlo a través del mencionado concepto “Síndrome del Impostor”. 

En la actualidad, conocido con este nombre y posiblemente con otro en el futuro, esta experiencia tan peculiar sigue siendo un enigma intrigante que plantea interrogantes y sorprende a los individuos, tal como ocurrió en 1904 con Freud en la Acrópolis. El propósito de este artículo fue acercarnos a comprender las razones detrás de este fenómeno, resaltando su relevancia clínica y explorando el amplio abanico de posibilidades que existen: desde simples vivencias extrañas hasta fracasos en medio del éxito y vidas marcadas por pérdidas y fracasos. La deuda se convierte en una carga que sólo puede saldarse con un fragmento de vida o con la vida misma.

Referencias bibliográficas

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Clance, P. y Imes, S. (1978). The impostor phenomenon in high achieving women: dynamics and therapeutic intervention. Psychotherapy: Theory, research and practice. Volume 13 (3), pp. 241-247.

Freud, S. (1913) 2012. Tótem y Tabú. En J. L. Etcheverry (Trad.), Obras Completas. (Vol.13 , pp.1-164) Buenos Aires, Argentina: Amorrotu.

Freud, S. (1916) 2012. Algunos tipos de carácter dilucidados por el trabajo psicoanalítico. En J. L. Etcheverry (Trad.), Obras Completas. (Vol.14 , pp. 313-340) Buenos Aires, Argentina: Amorrotu.

Freud, S. (1919) 2011. Pegan a un niño. En J. L. Etcheverry (Trad.), Obras Completas. (Vol.17 , pp.173-200) Buenos Aires, Argentina: Amorrotu.

Freud, S. (1923) 2012. El yo y el ello. En J. L. Etcheverry (Trad.), Obras Completas. (Vol.19 , pp.1-66) Buenos Aires, Argentina: Amorrotu.

Freud, S. (1924) 2012. El problema económico del masoquismo. En J. L. Etcheverry (Trad.), Obras Completas. (Vol.19 , pp.161-176) Buenos Aires, Argentina: Amorrotu.

Freud, S. (1930) 2011. El Malestar en la cultura. En J. L. Etcheverry (Trad.), Obras Completas. (Vol.20 , pp.57-140) Buenos Aires, Argentina: Amorrotu.

Freud, S. (1936) 2012. Carta a Romain Rolland. (Una perturbación del recuerdo en la Acrópolis). En J. L. Etcheverry (Trad.), Obras Completas. (Vol.22 , pp. 209-222) Buenos Aires, Argentina: Amorrotu.

Grinberg, L. (1971). Culpa y depresión: estudio psicoanalítico. Buenos Aires, Argentina: Paidós.

La Peste de Tebas: Sentimiento de culpa (2003). Número 26, pp. 1-48. Buenos Aires: Editorial “La Peste” S.R.L. 

Schur, M. (1980). "Los revenants": El episodio en la Acrópolis. Sigmund Freud: enfermedad y muerte en su vida y en su obra. Buenos Aires, Argentina: Paidós.




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